jueves, 10 de diciembre de 2009

El intelectualismo Moral

El propósito central de la reflexión de Sócrates es moral: la perfección del individuo. Esta perfección consiste para Sócrates en el autodominio. Aquí se constituye el ideal clásico del sabio moral: el héroe no es aquel que vence sobre los demás, sino el que vence sobre uno mismo. El sabio es el que -ordenándose conforme a su inteligencia- se domina a sí mismo; lo cual significa que hay algo en uno mismo -las pasiones- que debe ser dominado o sometido, y cuyo desgobierno acarrea la infelicidad, la imperfección o el mal moral. Para este propósito moral se precisa de un conocimiento distinto de las especulaciones sobre el origen de la realidad natural (fracasadas, por otra parte en los físicos, naturalistas y cosmólogos, es decir, todos los pre-socráticos). La mirada no ha de dirigirse hacia fuera y a los comienzos, sino hacia dentro (hacia sí mismo) y hacia los fines (de las acciones, de la vida humana). La filosofía tiene que ser autognosis (conocimiento de sí mismo). Sin el conocimiento moral no hay autodominio. La virtud se basa en el conocimiento, en la aprehensión «intelectual» de los valores y éste puede ser aprendido y enseñado. Sócrates trata de someter la vida humana y sus valores a la razón y trata -además- de racionalizar la conducta humana ajustándola a normas fijas y universales.

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